¿Quién soy yo?

 Un título de mala calidad supongo, pero bueno, nunca he escrito un blog.

Quiero aclarar que no soy escritor, no se muy bien de gramática ni de todas las leyes y parámetros que la RAE ha inventado para convertir las letras en obras de arte, no soy una persona estudiada ni mucho menos, solo soy una persona común dejando salir un poco lo que se encuentra en su cabeza.

Aclarado esto quiero también dejar claro que esto no es una despedida o carta suicida ni mucho menos, simplemente quiero que las palabras salgan libres de mi mente y tal vez funcione de cura para los males inexistentes que mi mente fabrican cual chocolatería.

Primero, quien soy? una pregunta imposible de contestar, pero que puedo percibir ahorita mismo de lo que la vida me ha llevado a ser? soy acaso ese muchacho regordete y bajito de 11 años? Ese confundido niño que estaba entrando en el mundo de "grandes", los "grandes" jeje o los que pensaban serlo, los colegiales, egocéntricos y cobardes a su vez, que pensaban esos muchachos y muchachas al ver a un niño con sobrepeso y 1.45mtrs de estatura con cabello alborotado y cejas pobladas? Aunque tuve la dicha de no ser victima el ahora muy conocido "bullying", fui victima de la inexistencia o por lo menos en su momento así lo percibía, pero bueno que tan diferente es esto a la historia de miles de adolescentes a nivel mundial? Muchos con una vida mucho más trágica que la mía? Pues no lo se, solo recuerdo que a mis 7 años me despedí en la puerta de mi casa de mi papá, para recibir visitas semanales que se fueron convirtiendo en quincenales, mensuales hasta el punto de no existir, sin embargo mi mamá siempre me educó de manera de no sentir el más mínimo reproche, recordándome que a mis 6 años yo quería ser un famoso Paleontólogo como el de Jurassic Park y que si no lo lograba, por lo menos ser un "arreglador" igual a quien fue en ese entonces y seguirá siendo, mi denominado "héroe", volviendo a la base jaja en mi época de colegio, cuando al fin logro a cuestas adaptarme de forma muy leve al trajín social, recibo una llamada muy inesperada, era él, mi "héroe" pidiendo verme, lo cual llevaba años esperando, saber como se veía después e tanto tiempo, que iba a pensar de mi baja impresionante de peso? de mi nueva faceta de chico Punk?. Pues el día del encuentro recuerdo que fue como otra visita semanal, no lo veía como el padre ausente, si no como el padre de familia que siempre consideré, entre tantos temas que tocamos, su nueva relación, mis hermanos no maternos, su trabajo y mi colegio, noté que físicamente no era la misma persona que hacía años, se veía cansado y maltratado, asumí que el paso el tiempo estaba haciendo su trabajo obviando el tema.

Pero antes de continuar a detalle con mi "héroe", que pasaba con mi "heroína"?, en mi lugar de habitación donde una mujer se tenía que hacer cargo de la noche a la mañana e 5 personas sola, trabajando bajo lluvia, viento y sol para que no nos faltara nada, esos meses en los que se quedó sin empleo y tuvimos que alimentarnos con solo arroz y frijoles, siempre recordando que éramos suertudos ya que muchos no podían obtener ni siquiera eso, esas noches a oscuras por que habían cortao el fluido eléctrico, esos "maguerazos" desde la casa vecina por que ya no teníamos servicio de agua tampoco, tener que inventar una historia graciosa del por que había faltado a clases al colegio por que no tenía dinero para el pasaje del bus o la merienda. Pongámonos en su lugar por un momento, como se puede sentir una madre al tener que decirle a sus hijos, "no papi, este año no hay juguetes por que necesita zapatos para la escuela", yo era feliz con mis juguetes, ya tenía decenas de dinosaurios que seguían rugiendo por más tiempo, pero verla llorar era lo que me entristecía, lo único que encontraba correcto por hacer, era acompañarla en sus jornadas de empleo, gastando mis zapatos nuevos a su lado, bajo la lluvia y el viento, por que así por lo menos no se sentiría sola, por que las personas que decían apoyarla, eran las mismas personas que como "ayuda" nos habían traído una gran olla llena de deliciosos frijoles descompuestos y una hermosa olla de arroz quemado dejándome una valiosa lección sobre los lazos sanguíneos. Crecí bajo la mentalidad de no darse por vencido y que sin importar nada, debía seguir siempre adelante.

Durante esos tiempos difíciles, ya mis hermanos mayores estaban haciendo sus vidas dejando a mi mamá sola con 3, la situación mejoraba ya que eran menos bocas, sin embargo la amargura de mi madre volvía, golpeándonos a todos como un balde de agua fría, una persona allegada la cual no identificaré por respeto, cae en cama por enfermedad. Sabés lo confuso que puede ser para un chico de 12 años enterarse de la existencia del SIDA? Podés estar seguro que lo suficiente, para entrar en caos, sin embargo mi madre, mi "heroína" se encargó de que el tema fuera tomado de la mejor manera posible, educándome a mi a mis hermanos respecto al tema y dejarnos claro que esa persona no estaba enferma aunque así le llamaran en los hospitales, solo había cambiado su estilo de y por ende el nuestro como apoyo. Ese momento me preparó mentalmente para lo que la vida me traería más adelante.

Continué mi adolescencia con carencia de muchas cosas que los demás podían gozar, nunca tuve una fiesta de cumpleaños como a las que asistía, nunca pude ser el mejor vestido, tener los CD´s de moda, o esas comidas ostentosas para mi en el almuerzo, sin embargo nunca tuve tiempo de revelarme, o de ser ese adolescente rebele que bebía o consumía drogas por sus problemas, hago hincapié al no tener tiempo ya que me criaron con los chistes de que tenía que ser el hombre de la casa, regio y responsable, siempre de buenas costumbres y educado, por lo que mi mayor rebeldía fue transformarme en ese chico "Punk", no conocía del tema ni mucho de la música pero era mi forma de sentirme identificado, tenía la mejor compañía de mis amigos y de la mejor música del mundo, por lo yo mismo me obligaba a tener esa actitud Punk de odio social pero a la vez debía ser educado como me correspondía, en ese momento aprendí el delicioso arte del sarcasmo y humor negro, poco a poco mi personalidad se fue forjando con una delicada  y exquisita forma de tratar a los demás, convirtiéndome en ese entonces en una persona egocéntrica y "madura" según mis propios ojos.

Terminé mi colegio en sus 5 años establecidos llevando siempre 2 caras, esa actitud egocéntrica y sarcástica, dejándole saber al mundo que nada me detenía y que nadie era necesario para mí, pero en ese último año mi vida comenzó a cambiar de muchas maneras. Empezaron a salir las boletas informativas con los precios del baile de graduación, la serenata, las fotos, el anuario, el porta título, precios que  hasta la fecha de hoy, mi mamá desconoce, esas boletas nunca llegaron a mi casa, ya que eran simples ilusiones para mi, mientras yo continuaba mi año con normalidad, me empezó a dar curiosidad el porqué mi selecto grupo de 4 amigos(as) nunca se preguntaron el por que había decidido no ser parte de ninguna de esas actividades, hasta que un día de tantos realizaron una intervención en la cual me dejaron saber que llevaban todo el año ahorrando y consiguiendo dinero para poder pagar mis paquetes, entre sonrisas y lágrimas, dejé salir ese yo interno que estaba desesperado por asistir, y antes de poder discutir mi asistencia por falta e vestimenta, ya ellos tenían todo previsto, ya contaban con el dinero para mis zapatos y mi ropita formal, por que no pretendían asistir sin mi. Esa vez aprendí la importancia de la amistad, y que la frase que dice "los amigos no existen", no era aplicable a mi vida.
 Parte de los cambios en mi vida ese año, fue caer a la razón de que mi vida no podía seguir el mismo curso que la de muchos de mis amigos, pensaba en que carrera escoger claro, sin embargo estaba más que resignado a que mis estudios no iban a ser de inmediato, mi papá me ayudaba económicamente y mi mamá daba su mayor esfuerzo claro, pero sabía que no era suficiente, por lo que mientras mis compañeros decidían a que universidad asistir, yo solo pensaba en que mentiras poner en mi currículum para pode generar dinero.

 Un año después de dejar el colegio, ya me encontraba trabajando a tiempo completo, ayudaba con los gastos del hogar, llevaba una buena relación con mi familia e incluso en contacto con mis amigos del cole, ya había realizado la matricula para finalmente iniciar mis estudios, me sentía orgulloso de mi vida, era cansado pero en un futuro próximo podía llegar a ser todo un Fisioterapeuta, claro está que no planeaba hacerme millonario, pero tantos años de elogios a mis masajes y preocuparme por los demás, tenían que ser explotados de alguna manera! La vida te enseña que nada es lo suficientemente malo o bueno para ser eterno por que todo se pone de cabeza de nuevo. Mi papá con quien me llevaba bastante bien, me llama para informarme que se encuentra en el hospital sin darme detalle alguno, pues como sería normal mi alarma se encendió me dirigí hacia el hospital donde quien era entonces la pareja de mi papá me informa del creciente pero extraíble tumor en el colon de mi "héroe", mis iniciados conocimientos en la medicina me aclaraban lo peligroso pero tratable del caso.

 Mi papá nunca me dijo "me duele mucho" utilizaba la frase "me incomoda la almohada" la cual aprendí a reconocer. Meses después recibimos la noticia de la operación para extirpar finalmente esta masa sobrante y problemática, contándonos lo innecesario de nuestra preocupación, la operación fue un éxito según mis futuros colegas. Sin embargo esa felicidad no fue más que un suspiro para todos, unos 6 meses después, los dolores volvieron, esta vez más intensos, preocupados volvimos a esas salas blancas que nos habían dado la luz de la esperanza, esperando volver a alumbrarnos con ella. Se coordina una segunda intervención quirúrgica para descartar rastros de esa asquerosa masa, a lo que recibimos como primera noticia un "tuvimos que cerrarlo, no podemos tocar nada". Ese balde de agua fría fue el inicio de una larga explicación de como las células cancerígenas debieron tratarse con quimioterapia aun después de la operación(cosa que meses antes habían dicho ser innecesario) , y ahora estaban rodeando el bazo, por lo que ya no era extraíble, se necesitaba iniciar la quimioterapia.

 La fuerza de voluntad y eterna sonrisa de mi papá me motivaron para avanzar con mi vida profesional, por lo que decidí llevar un curso de asistente de pacientes e iniciar mi vida como profesional de la salud, aún así que por motivos de gastos no había continuado con mi carrera. Inicié un hermoso trayecto de mi vida al lado de un adulto mayor de 96 años en ese entonces, un campesino fuerte y macizo para su edad, quien vivía en una humilde morada hecha de adobe y tejas, ubicada en las hermosas montañas de Escazú, ahí pasé invaluables horas escuchando sus tan aventureras y divertidas historias, contándome sus dificultades de joven mientras yo solucionaba sus dificultades de viejo, ese tiempo creó en mi una luz brillante de amor por las personas, ese aprecio por las cosas pequeñas, ese café recién molido endulzado con miel de trapiche y tortillas palmeadas del maíz que ahí mismo se sembraba. Cuando logré retomar mis estudios no me molestaba pasar todo el día en clases para salir "disparado" a esa montaña a cumplir con mi labor de cuidador y asistente médico, las trasnochadas no importaban por que estaba haciendo lo que me gustaba y haciendo de los últimos años de una persona, lo más adecuados para su orgullosa vida en el campo.

 En ese tiempo, paralelo a la historia estaba conociendo a lo que ahora considero mi segundo hogar, inicié mis días en una de las mejores ONG que existen, Rotary International. Dicha organización me abrió sus puertas en el programa para jóvenes "Rotaract", con estos jóvenes, profesionales y lideres aprendí que no solo está bien ser agradecido por las dificultades superadas, sino que también estamos en el deber de hacer de este mundo un mejor lugar, me crearon esa hambre voraz por ayudar a los otros, me enseñó el valor de un "gracias" recibido de un habitante de la calle que quizá no ingería alimentos desde hacía días, el valor de esa sonrisa de esa mujer recibiendo una prótesis de mano después de haberla perdido por agresión familiar, o devolverle a un joven su sueño de seguir estudiando ya que por su carencia de una extremidad se le dificultaba hacerlo, o esas lagrimas de una madre al ver que nosotros le estábamos obsequiando a su niño ese juguete para navidad que tanto quería y ella podía preocuparse solo de conseguir esos zapatos que mi mamá me había dado, hasta esa madre que me abrazó agradecida por la canasta de víveres en buen estado que le estábamos obsequiando ya que sus necesidades eran muy grandes y estaba cansada de llevar lluvia y viento, pero debía seguir haciéndolo ya que su hijo mayor se encontraba internado en el hospital con tumores por su cuerpo. Este grupo de jóvenes me enseñaron a explotar mis habilidades y ganas de hacer algo por los demás, estos jóvenes me enseñaron que ser un líder no es mandar, sino que servir.

 Puede que te preguntés: que pasó con el papá? Pues mientras la enfermedad avanzaba y su cuerpo deteriorando, recibió una liquidación por sus más de 15 años de servicio en planta para una excelente empresa, con ese dinero logró cumplir su sueño de vivir en la zona de La Virgen de Sarapiquí. Aún así que cada vez que le visitaba, podía ver su rostro brillando de alegría criando las gallinas y levantándose de madrugada para bañar a "Petunia" la chancha gigante que tenía, las visitas eran cada vez más escasas, ya que si él se enteraba que dejaba de estudiar para un examen o faltaba a algún proyecto de Rotaract por ir a verlo, se sentía muy mal, por lo que nuestros encuentros se limitaron a sus citas médicas en Oncología lo cual era muy desagradable para mi, no me mal entiendas, amaba poder verlo, sin embargo muy pocas veces fue para recibir buenas noticias, cada vez mi "héroe" se deterioraba más y verlo cada 2 meses no ayudaba a rebajar el impacto de sus cambios.

 Dos años después de iniciar mi labor como asistente de pacientes, mi paciente quien era ya casi familia, empezó a deteriorar su salud, sus pulmones le estaban cobrando la factura por el humo consumido durante más de 9 décadas a causa del fogón y su tan conocido trapiche de bueyes, poco a poco perdía su noción del tiempo, su voz y apetito. Paralelo a esto mi papá no seguía muy bien, perdiendo peso,los tumores estaban adueñándose de su cuerpo y desde luego sus pulmones y garganta, perdiendo poco la noción del tiempo, su voz y su apetito. En esos tiempos pasaba noches eternas consolando el dolor de mi tan apreciado paciente quien ya no hallaba la manera de expresarme su impotencia, para ir corriendo luego al hospital y ver a mi papá pasar de casi los huesos a estar totalmente hinchado ya que los tumores estaban migrando a su sistema excretor, pasar en un trajín de inversión para nuevas "soluciones" a su sufrimiento y volver a mi cotidianidad de improvisar otros métodos para aliviar a ese otro buen hombre, quien era el último de 12 hermanos, sin esposa ni hijos quienes cuidaran de él, solo sus dulces sobrinas quienes pagaban el servicio. Eran horas nocturnas en el trabajo pensando en que momento recibía la llamada de la esposa de mi papá, y frustración diurna pensando en que momento me llamaban las sobrinas de mi paciente para darme la noticia. Dos grandes hombres luchando por sus vidas de forma paralela, y un teléfono con batería que en cualquier momento sonará anunciando el desfile del ángel de la muerte.

Volviendo un poco atrás, meses antes de iniciar como asistente de pacientes, la situación económica en mi casa se encontraba estable, tomamos la decisión iniciar nuestro negocio propio. Aunque la idea principal siempre fue explotar las habilidades de horneo en mi mamá y poner una panadería, decidimos poner una tienda de accesorios, innovando con toda clase de artículos como gorras, bolsos, bisutería y demás, tuvimos un arranque duro, si bien teníamos una buena clientela, el dinero que se generaba alcanzaba únicamente para pagar los propios gastos del establecimiento, poco a poco las ventas bajaron, era nuestro único ingreso y tuvimos después de 8 meses declarar el negocio en quiebra, quedando así con la deuda de la hipoteca vigente, dicha hipoteca que había creado el negocio. Por lo que mi hermana y yo asumimos la responsabilidad de los gastos del hogar, ya que mi hermosa "heroína" también estaba siendo cobrada con desgastes en su cuerpo por todas las tardes de caminatas bajo el sol. Para poder apoyar más a la causa decidí cambiar de carrera por Electromedicina, una carrera mucho más corta y de más relevancia a nivel laboral, quedé fascinado de todas la maquinas y tipos de tuberías que podía tener una sala de hospital, su funcionamiento y su impacto en la vida de las personas, meses después cuando las cosas se pusieron delicadas, tuve que abandonarla también.

 Una de tantas noches que he pasado con mi segunda familia, con los jóvenes del corazón gigante, decide retumbar el maldito aparato, con la voz de la esposa de mi papá al otro lado con la fase "de esta noche no pasa". Recuerdo cada detalle de esa noche como si no hubieran pasado ya casi 2 años, Agarré mis cosas y me fui directo para el hospital, en el cual me indican un estado delicado sin embargo estable, tuve la dicha de entrar a verlo, estaba muy somnoliento, con dificultades para hablar y respirar sin embargo seguía siendo mi héroe, el que jugaba conmigo, el que se levantaba a las 5 am a bañar a Petunia, tuve una deliciosa conversación en la cual aunque tuve que mentirle sobre seguir estudiando, pude tener la oportunidad de explicarle el funcionamiento de cada tubo, cada sonido y cada monitor adheridos a él, quien con una sonrisa solo me dijo "que dicha que esté aprendiendo tanto" lo abracé y salí de la sala, dando oportunidad a mis otros familiares de verlo. Pasaron eso de 3 horas entre llantos y consuelos entre familiares cuando nos avisaron que sus órganos estaban poco a poco colapsando, su estado de consciencia se había reducido en un 70% por lo que decidí ingresar a verlo, ya ese no era mi héroe, mi papá se encontraba encerrado en alguna clase jaula dentro de ese casi inmóvil cuerpo, al acercarme solo respiraba con dificultad, el único sonido en la sala aislada como preparación, era el ir y venir del aire artificial seguido de los pitidos constantes de alerta en los monitores, posé mi cabeza en su hombro y solté en llanto, en ese momento me di cuenta que era hora de decir adiós, tomé su hinchada y a la vez esquelética mano, y me acerqué a su oído, le recordé las risas que compartimos, los paseos que compartimos, y le agredecí por cada valor que había impregnado en mi corteza cerebral, le agradecí por demostrarme que no importa la situación en que estuviera, debía ser firme y mirar a todos con una sonrisa, seguido de un "estoy bien", le dije mientras le besada su mejilla que era hora de partir, que todos tarde o temprano íbamos a estar bien que lo amaba con todo mi alma pero merecía descansar, lo besé una vez más y salí de la sala, prometiéndome a mi mismo no volver a entrar. Al cabo de otras 2 horas, nos informan que estaba hablando con dificultad y un poco desorientado en espacio tiempo, pero que preguntaba por "Pablo", me colmé de valor y volví a entrar, el solo me veía, se quitaba la mascarilla y sonreía, no hablaba solo sonreía, agarró mi mano y la llevo a su boca dándome un beso, me volvió a sonreír y movió su mano despidiéndose, solté otra vez en llanto, lo abracé, besé y se quedó dormido, por lo que volví a salir de la sala. Mis familiares me enviaron a mi casa a dormir ya que nos encontrábamos en el hospital de Heredia y pues yo vivo en Guadalupe San José. Llegué a mi casa a las 8am, para despertarme a las 11 y salir rápido de vuelta al hospital, a las 12 con 10 minutos, yo en el bus camino al hospital suena el teléfono, de nuevo era la esposa, con la frase "Se nos fue Pablo, su papá se nos fue", simplemente colgué y ahí iba yo, solo en el bus en camino a ver un cuerpo vacío, donde ya no quedaba más que los restos de una guerra perdida. Al llegar ahí, todo iba muy rápido, el papeleo, las llamadas, las condolencias, hasta llegar a la parte del reconocimiento del cuerpo, carajo de verdad es fácil de ver en un cuerpo frio la ausencia del alma, ahí me percaté que mi Héroe se había ido.

Esto me lleva a lo que para muchos puede confundir, uno de los momentos que llevo con más cariño llevo en mi. Ese mismo día en la noche, nos encontrábamos en el proceso velatorio, las lagrimas, los familiares que no conocía, tíos y primos paternos con los que dejé de convivir a los 8 años, en uno de los barrios más problemáticos de Alajuela ya que de ahí procedía mi Héroe, recibí una llamada de una buena amiga con la pregunta "como putas llego, estoy perdida", era mi segunda familia, quienes a media noche pausaron su vida, se montaron en un carro específicamente para acompañarme, fue ahí por segunda vez que me di cuenta que sí, los amigos si existen.

Siete meses posterior a eso, mi paciente de 98 años fallece en su cama durante mi turno de cuido, fallece por colapso de órganos cual deja vu manufacturado por el mismo demonio, los detalles de su muerte los reservo por respeto a su familia, sin embargo estar presente en la muerte de una persona no estoy seguro si te hace más fuerte o destruye una parte de vos.

Antes de que mi estabilidad económica se fuera al escusado, tuve la oportunidad de ir al RYLA (Rotary Lidership Adwards) una actividad a la cual se envían becados año a año realizado en distintos países de Centroamérica, en esta ocasión pude conocer las bellezas de Nicaragua, pero más importante en esos 4 días conocí a quienes son hoy por hoy de las personas que más aprecio en este mundo, jóvenes empoderados y luchadores buscando el bienestar de los otros.

Al fallecer mi paciente Pablo se queda de luto y sin trabajo, pasa al rededor de 2 meses viviendo de ahorros y entradas inestables, las cuentas no dejan de llamar y recibimos el segundo aviso de atraso por la hipoteca, por lo que decidimos ya que solo quedábamos mi mamá y yo, sacrificar la comida del mes por la casa. Como soy muy sapo y aunque no lo mencioné anteriormente, una de estas personas que fueron conmigo a Nicaragua, me metió en el mundo del futbol Americano, en uno de estos partidos, me llevan al centro de san José donde veo que llegan más de esas personas que conocí en ese viaje, cada uno con bolsas de comida, higiene personal, toda clase de víveres, esta vez yo no era quien ayudaba, esta vez eran ellos quienes me ayudaban a mi, cada una de esas bolsas me pertenecían y cada una de esas bolsas significaba que mi mamá y yo íbamos a poder comer. Ese día la vida me repitió la lección que tantas veces he mencionado en este documento.

Tiempo después, luego de varios intentos fallidos, logré conseguir el trabajo que tengo actualmente, no gano muy bien, sin embargo no falta la comida y se pueden pagar las cuentas, tal vez no hay podido continuar mis estudios, pero ser encargado de las cuentas con un salario base y que coman 2 bocas, no es fácil.

 Tal vez hayás notado que mi vida amorosa nos se menciona en todo lo anterior jeje y pues no existía una vida amorosa, no podía darme el lujo de pensar en esos temas, o en ver a alguien con ojos de algo más que un encuentro casual (los cuales era muy pocos) al perder todos mis enfoques de atención en unos meses, mi mente colapsó, empecé a sufrir depresiones muy fuertes, a sentirme sólo, para ese entonces empecé a ocultar mis problemas de autoestima con la búsqueda de atención, a utilizar RRSS especificas para los encuentros amorosos.

 En uno de esos encuentros, me topo con una de las mejores personas que he conocido, una persona con carisma, que con una sonrisa podía derrumbar mi mundo, una persona que el solo sentir su aroma hacía que olvidara mis problemas, que cada vez que me decía amarme me hacía sentir la persona más feliz del mundo, me hizo sentiré otra vez necesitado, otra vez con propósito, cada halago se sentía real, creando en mí un castillo hecho de maravillas y planes futuros, se involucraba en mi vida y buscaba involucrarme en la suya, hacía que contara las horas para poder ver sus ojos y sentir sus labios, por que me hacía sentir seguro, me hacía sentir realmente amado. Pero como siempre la vida tenía una lección más que darme, las personas no son propiedad y están en libertad de escoger su camino, cuando creí que todo iba bien y que toda mi vida iba volviendo a tomar forma, decide con palabras duras y poco crueles, continuar su vida sin mí, aparentemente yo daba más de lo que se disponía a recibir, y por miedo a perder a alguien más, perdí a alguien más.

 Esta ruptura creó en mi una depresión momentánea pero profunda, me devolvió a mis ataques de inseguridad, "no soy merecedor?", "encontró a alguien mejor?", "en que fallé?", "será que nunca fue real?", "por cuanto tiempo estuvo conmigo fingiendo?", "de verdad prefiere la soledad a estar conmigo?". Todos estos pensamientos giraban en mi cabeza día y noche, con constantes delirios y recreaciones de lo feliz que estaba siendo su vida sin mi, incluso pasaba por mi mente cuantas personas estarían igual de felices sin mi...

 Actualmente comprendo que esa persona no tiene la culpa de nada y que sean cuales sean sus razones para no haber querido seguir pues las respeto, acepto que me hacen falta las caricias y el cariño, incluso el apoyo en momentos difíciles, sin embargo la vida me regaló otra lección, no se puede sacrificar la felicidad ajena por la propia, esa persona me hacía feliz pero no era mutuo y lo acepto.

Ahora quien soy yo? soy un enano de 1.64 que oculta su poca seguridad con la búsqueda de la atención, un poco pasado de peso, sin estudios terminados y quizá no los termine, sarcástico y poco intelectual.

Pero también soy sincero, cariñoso, detallista, me gusta servir a los demás, hacer hasta lo imposible por conseguir una sonrisa de quien me rodea, soy amante de los dinosaurios y la naturaleza y algo que me caracteriza es mi amor por el arte, aunque sea un ignorante del tema, soy muchas cosas, más no soy ni la mitad de lo la vida quiere hacer de mi, y estoy listo para serlo.

Termino recordándote que no soy escritor, jaja esta historia ni siquiera lleva una línea de acontecimientos correcta, no planeo provocar lástima, ni que me veas con ojos diferentes, solo siento que en este momento alguien puede estar pasando por algo similar a lo aquí contado, y que tal vez con esto no se sienta solo o sola, más bien vea que la vida es dura y lo seguirá diciendo, pero bueno, hay que vivirla con una sonrisa, por que al final no importan las personas que perdás, importan más las que se quedan.

Somos mucho más que carne y somos mucho más que la opinión ajena.

Puede que siga en la búsqueda del amor no por que no pueda nadar contra la corriente solo, solo creo que sería lindo nadar de la mano de alguien más.


Pablo Zamora




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